Familia disfrutando del confort térmico en una vivienda climatizada con aerotermia en Málaga

¿Qué es la aerotermia y por qué todo el mundo habla de ella?

Si estás leyendo este artículo, lo más probable es que lleves un tiempo buscando información sobre aerotermia en Málaga o sobre bombas de calor y quieras saber si realmente es una buena opción para tu vivienda. Es totalmente normal. La aerotermia se ha convertido en uno de los sistemas de climatización más comentados en los últimos años, especialmente en zonas con buen clima como Málaga, pero también es una de las tecnologías que más dudas genera. No solo porque “suena a tecnología nueva”, sino porque mezcla conceptos como bomba de calor, aire exterior, calefacción, refrigeración, agua caliente… y al final es fácil pensar: “vale, pero… ¿esto qué es exactamente y por qué tanta gente lo recomienda?

Muchas personas se preguntan qué es exactamente la aerotermia, cómo funciona, en qué se diferencia de un aire acondicionado tradicional o si es adecuada para su tipo de vivienda. También aparecen dudas muy concretas como si sirve para un piso, si se puede usar con radiadores de toda la vida o si de verdad se nota el ahorro. En este artículo te lo explicamos todo de forma clara y sencilla, pero con el nivel de detalle que necesitas para tomar una decisión con criterio, entendiendo por qué cada vez más hogares apuestan por este sistema y qué aspectos conviene tener en cuenta antes de instalarlo.

¿Qué es la aerotermia?

Explicado de forma simple, la aerotermia es un sistema de climatización que utiliza una bomba de calor para aprovechar la energía contenida en el aire exterior y utilizarla para climatizar una vivienda. Con un único sistema es posible proporcionar calefacción en invierno, refrigeración en verano y agua caliente sanitaria durante todo el año. Es decir, no hablamos solo de “un aparato que calienta”, sino de una solución integral para el confort térmico del hogar o del negocio.

Lo interesante de la aerotermia es que una parte muy importante de la energía que utiliza no la “crea” a partir de combustibles, sino que la extrae del aire. Por eso se considera una tecnología renovable y eficiente: en condiciones normales, puede aprovechar alrededor del 75% de energía ambiental y necesitar únicamente un porcentaje menor en forma de electricidad para hacer funcionar el sistema. Esto no significa que sea “gratis”, pero sí que la relación entre lo que consume y lo que entrega suele ser muy favorable frente a sistemas tradicionales.

Aunque pueda sorprender, incluso cuando las temperaturas exteriores son bajas, el aire sigue conteniendo energía. La aerotermia es capaz de extraer esa energía y transformarla en calor o frío útil mediante un ciclo termodinámico reversible. Gracias a este proceso, se consigue un alto rendimiento energético con un consumo eléctrico reducido en comparación con otros sistemas tradicionales, y además sin combustión: no hay caldera, no hay humo, no hay residuos y se elimina gran parte de la complejidad asociada a combustibles como gas o gasoil.

Antes de profundizar en cómo funciona una instalación de aerotermia, conviene entender primero cómo trabajan los sistemas de aire acondicionado tradicionales, ya que muchas personas tienden a confundir ambos conceptos.

¿Cómo funciona un aire acondicionado tradicional (split)?

Los aires acondicionados tipo split funcionan trasladando el calor de un lugar a otro mediante un gas refrigerante que circula en un circuito cerrado entre una unidad interior y una unidad exterior. Este gas absorbe calor en un punto y lo libera en otro, dependiendo del modo de funcionamiento del equipo. Dicho de otra forma: no “crea” frío ni “crea” calor como tal, sino que mueve energía térmica entre el interior y el exterior.

En modo frío, el aire acondicionado absorbe el calor del interior de la vivienda y lo expulsa al exterior, enfriando la estancia. Muchos equipos modernos incorporan una válvula de inversión que permite invertir el ciclo y funcionar también como calefacción. En este caso, el sistema capta calor del aire exterior y lo introduce en el interior. Esto hace que mucha gente diga: “mi aire acondicionado también calienta, entonces… ¿eso no es aerotermia?”. Es una confusión habitual y bastante lógica.

La diferencia está en el enfoque y en la capacidad de climatización. Aunque este tipo de equipos puede resultar útil para climatizar estancias concretas, su diseño no está pensado para climatizar toda la vivienda de forma homogénea ni para integrarse con un circuito hidráulico de calefacción. Además, su eficiencia y capacidad de confort suelen ser menores cuando se comparan con sistemas específicamente diseñados para climatización integral, como la aerotermia, que está pensada para dar servicio a toda la casa (y también al agua caliente sanitaria).

¿Cómo funciona la aerotermia y por qué el agua es clave?

La aerotermia también utiliza una bomba de calor con válvula de inversión, pero su enfoque es distinto. La gran diferencia es que está diseñada para climatizar toda la vivienda y para trabajar principalmente con sistemas de distribución por agua. Este punto es clave: el agua es un medio excelente para transportar energía térmica, y por eso permite una distribución más uniforme y eficiente del calor o del frío.

En lugar de emitir aire caliente o frío directamente, la bomba de calor transfiere la energía obtenida del aire exterior a un circuito de agua. Esta agua se distribuye por la vivienda a través de sistemas como el suelo radiante, los radiadores de baja temperatura o los fancoils, permitiendo una climatización más uniforme y confortable. De esta forma, no dependes de “corrientes de aire” para sentir calor, sino de una temperatura más estable y repartida por el espacio.

En modo calefacción, la aerotermia extrae calor del aire exterior y lo cede al agua que circula por el sistema de calefacción. En modo refrigeración, el proceso se invierte, permitiendo refrescar la vivienda de forma eficiente (siempre que el sistema de emisión esté preparado para frío, como fancoils o suelo refrescante). Además, el sistema puede producir agua caliente sanitaria (ACS), lo que aumenta su versatilidad y aprovechamiento energético: un solo sistema puede cubrir prácticamente todas las necesidades térmicas de la vivienda.

A nivel técnico, esto se consigue mediante un ciclo termodinámico que utiliza un gas refrigerante: el ventilador introduce aire exterior en el intercambiador, el refrigerante absorbe energía y cambia de estado, el compresor eleva presión y temperatura, y finalmente esa energía se transfiere al circuito de agua. El resultado práctico es sencillo: calor en invierno, frescor en verano y agua caliente todo el año con un consumo eléctrico optimizado.

¿Por qué la aerotermia funciona tan bien en Málaga?

El clima de Málaga es uno de los grandes aliados de la aerotermia. Las temperaturas suaves durante gran parte del año permiten que la bomba de calor trabaje en condiciones óptimas, con un alto rendimiento y un consumo contenido. ¿Por qué? Porque cuanto menos extremo es el salto térmico entre el exterior y la temperatura interior deseada, más fácil trabaja la bomba de calor y mejor rendimiento puede conseguir a lo largo del año.

Esto hace que la instalación de aerotermia en Málaga sea especialmente interesante frente a otras zonas con climas más extremos. Además, en Málaga muchas viviendas buscan una solución “todo en uno” porque combinan inviernos suaves (donde se necesita calefacción pero no exagerada) con veranos donde la refrigeración sí es clave. Tener un sistema que cubra ambos escenarios, y además produzca ACS, tiene mucho sentido desde el punto de vista de confort y eficiencia.

Otro punto importante es que la aerotermia se integra muy bien con otras soluciones energéticas cada vez más habituales en la provincia, como la energía solar. Si combinas aerotermia con paneles solares, parte de la electricidad que necesita el sistema puede provenir de tu propia generación, lo que mejora aún más la eficiencia global de la vivienda y reduce la dependencia de la red. En Ubora, de hecho, es un enfoque que trabajamos mucho: electrificar la climatización y, cuando tiene sentido, acompañarlo de autoconsumo para maximizar resultados.

¿Es la aerotermia adecuada para cualquier tipo de vivienda?

Una de las dudas más frecuentes es si la aerotermia es válida para cualquier vivienda. La realidad es que se trata de un sistema muy versátil, pero no todas las viviendas parten de las mismas condiciones. Factores como el tamaño del inmueble, el nivel de aislamiento, el sistema de calefacción existente o si se trata de una obra nueva o una reforma influyen directamente en el resultado final.

En viviendas unifamiliares y en pisos bien aislados, incluso en viviendas de alrededor de 90 o 100 m², la aerotermia puede ofrecer un alto nivel de confort y eficiencia. Ahora bien, para que funcione realmente bien no basta con “poner la máquina”: es fundamental realizar un estudio previo para definir correctamente el sistema de emisión, el dimensionamiento del equipo y cómo se va a repartir el calor/frío por la vivienda. Ese estudio es el que evita problemas típicos como falta de potencia, ciclos de arranque/parada demasiado frecuentes o sensaciones de confort irregulares en distintas estancias.

En reformas, además, hay que valorar si se mantiene parte de la instalación existente (por ejemplo, radiadores de agua) o si conviene actualizar a emisores de baja temperatura. La buena noticia es que la aerotermia tiene opciones para distintos escenarios: desde configuraciones con suelo radiante hasta soluciones con radiadores, fancoils o combinaciones. Por eso, más que preguntar “si se puede”, la pregunta correcta suele ser: “¿cómo se diseña para que en mi vivienda funcione óptimo?

Consumo y eficiencia energética de la aerotermia

Uno de los grandes atractivos de la aerotermia es su eficiencia energética. Este tipo de sistemas no generan calor de forma directa, sino que lo trasladan desde el exterior al interior de la vivienda. Gracias a ello, la energía térmica obtenida es muy superior a la energía eléctrica necesaria para hacer funcionar el sistema. En términos sencillos: con poca electricidad, el sistema “mueve” mucha energía térmica.

En el mundo de la aerotermia aparecen dos conceptos clave para medir esa eficiencia: COP y SCOP. El COP mide el rendimiento en un momento concreto (por ejemplo, en condiciones estándar), mientras que el SCOP representa el rendimiento estacional a lo largo del año, teniendo en cuenta temperaturas reales y funcionamiento continuo. Lo importante para ti como usuario es entender la idea general: cuanto mayor es ese rendimiento, menor electricidad necesitas para obtener el mismo confort térmico.

En la práctica, esto se traduce en un consumo eléctrico optimizado en comparación con otros sistemas de climatización tradicionales. El consumo real dependerá de factores como el uso diario, el aislamiento de la vivienda, la demanda de ACS, el tipo de emisor utilizado y el clima. Pero en términos generales la aerotermia destaca por su capacidad para ofrecer climatización durante todo el año con un consumo eficiente, especialmente cuando se diseña con emisores adecuados (como suelo radiante o radiadores de baja temperatura).

Además, un punto muy interesante es que la aerotermia permite que toda la vivienda funcione exclusivamente con electricidad, evitando depender de gas u otros combustibles. Esto simplifica suministros y, en muchos casos, mejora la seguridad y el mantenimiento al eliminar la combustión. Y si a eso le sumas autoconsumo solar, el sistema puede acercarse a un funcionamiento muy eficiente y con menor dependencia energética.

¿Tiene la aerotermia alguna desventaja?

Como cualquier tecnología, la aerotermia también tiene aspectos que conviene conocer antes de tomar una decisión. La principal desventaja es que requiere una planificación adecuada. Una instalación mal dimensionada o mal diseñada puede afectar al rendimiento del sistema y al confort de la vivienda. Por eso es tan importante no quedarse solo con “poner una máquina”, sino diseñar bien todo el sistema.

Otro aspecto a tener en cuenta es que necesita una unidad exterior, ya que el sistema toma energía del aire exterior. Esto implica disponer de un espacio adecuado (terraza, patio, cubierta, jardín, etc.) y cuidar aspectos como la ubicación, la ventilación y el ruido (aunque los equipos modernos suelen ser bastante silenciosos si se instalan correctamente y con criterio).

Además, la aerotermia funciona especialmente bien con sistemas de baja temperatura, por lo que en viviendas con radiadores tradicionales puede ser necesario realizar adaptaciones para aprovechar todo su potencial. En algunos casos se puede mantener parte de la instalación existente, pero conviene estudiar si es compatible con el tipo de bomba de calor, la temperatura de impulsión requerida y el confort esperado. Por este motivo, es clave contar con una empresa especializada en aerotermia en Málaga que analice cada caso de forma personalizada.

Dicho esto, cuando el sistema se diseña bien y se instala correctamente, los beneficios en confort, eficiencia y simplificación del sistema de climatización suelen compensar con creces.

Por qué contar con una empresa especializada en aerotermia en Málaga

La aerotermia es una tecnología eficiente, pero su correcto funcionamiento depende en gran medida del diseño y la ejecución de la instalación. Contar con una empresa especializada permite realizar un estudio previo adecuado, elegir el sistema más apropiado y asegurar una instalación optimizada para cada vivienda. Esto incluye analizar el aislamiento, la demanda térmica real, los emisores, la producción de ACS y la mejor forma de integrar todo sin sobredimensionar ni quedarse corto.

En Ubora instalamos sistemas de aerotermia de última generación que aprovechan la energía del aire exterior para climatizar hogares y negocios todo el año. Es una solución eficiente, limpia y sin combustión: con un solo equipo tendrás calor en invierno, frescor en verano y agua caliente sanitaria de forma continua, con un consumo eléctrico mínimo. Además, trabajamos con marcas líderes en tecnología, eficiencia y fiabilidad como Samsung y Daikin, con equipos silenciosos, versátiles y adaptables tanto a viviendas unifamiliares como a negocios o edificios de mayor escala.

Un buen diseño garantiza no solo un mayor confort, sino también una mayor durabilidad del sistema y un mejor aprovechamiento energético a largo plazo. Y eso, en un sistema que va a acompañarte muchos años, marca una diferencia enorme.

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